sábado 7 de julio de 2007

Icon-No Mercy

Ya no podía esperar más. Roberto Zalazar Romero Díaz llevaba meses esperando esta propuesta. Una oportunidad para salir del agujero en el que se encontraba. Su ropa sucia tirada en una esquina de su apestoso cuarto rentado de 5x7 metros y su camisa ya sudada de ayer le gritaban hasta desgarrarse la garganta que firmara. Sabía que era ilegal. Iba a robar 2 millones a la compañía para la que trabajaba hasta que fué sorprendido usando el internet de su cubículo para ver a una streeper española por webcam.

Su socio de internet, aquel tipo de algún lugar de Argentina que lo había ayudado a hackear anteriormente el sistema de la micro empresa de la que pudo haber ser trabajador y que le negó el puesto solo por ser mayor de 30 años, le insitó a solo darle click al link que le mandaría por e mail el 14 de febrero. Ese día. Una instrucción vino con aquella propuesta aquel día en el messenger: "Esperaras a que yo me conecte, para poder guiarte. Recuerda que de tus dos millones, me tocan 50 mil. No lo olvides".

Roberto no tenía más paciencia. Eran las cuatro y cuarto de la tarde, hacía un calor espantoso afuera y adentro del cibercafé en el que estaba y ya llevaba 3 horas esperando. Le dolería espantosamente tener que cerrar su sesión en 15 minutos más si no se conecta el tipo, ya bastante caro sale rentar tres horas y media una computadora.

A las 4:25 el anuncio de messenger se desplegó de la barra de tareas: "Icon-No Mercy se ha conectado" Inmediatamente se desplegó otro arriba: "Icon-No Mercy dice: Hola, ya diste click a...". El sudor de su cara se volvió frio (¿Era su sudor o su cuerpo lo que se puso frío?) y con una mano temblorosa dió click al recuadro azul celeste.

- No, me dijiste que esperara.
- Bien, pensé que llegaría tarde
- Unos minutos más y me desconecto...
- Jajaja!!! Porque tan desesperado?
- Olvidalo. Dame las instrucciones antes de que me arrepienta
- Ok.

Pasaron unos dos minutos y un nuevo texto apareció. Eran las instrucciones: Clicks por aquí, clicks por allá, usar el programa de crack adjunto al e mail para obtener un nombre de usuario y la contraseña, introducir la cantidad de dinero a retirar, seleccionar la cuenta, el banco, etc., etc., etc.

Zalazar ya había perdido el miedo por ser atrapado por una tropa especial de policia del internet. Esas fantasías locas de que lo estarían espiando desde alguna base se habían quedado en el pasado; ahora parecía que todo había sido calculado por Icon-No Mercy: Usar una computadora de ciber café para no ser rastreado, esperar dos meses después de su despido para no despertar dudas y por la edad que tenía cualquiera lo pasaría por un típico adulto ignorante a lo que computadoras se refiere. Todo era perfecto.

Todo el plan resultó de maravilla, para esa hora, al siguiente día, estaría abonando los 50 mil correspondientes a Icon-No Mercy en el banco y talvez después vería alguna casita de Infonavit...

Dos meses después, un Roberto Zalazar Romero Díaz andrajoso, borracho, medio drogado y sin un quinto en las bolsas era golpeado y expulsado violentamente de un bar de mala muerte por no tener dinero para pagar sus tragos de dos pesos. Esa noche, un Roberto Zalazar Romero Díaz, aún más drogado, se desvistió bajo un puente de una carretera para luego meterse al río helado que fluía a su lado, donde encontraría su muerte sin dolor o frío. La heroína es muy buena para adormilar los crepúscuos de Ruffini y no sentir aquel mortal frío tan penetrante como una navaja en el estómago.

Dos husos horarios más lejos hacia el sur, un chico de 19 años, de nombre Uriel Matias Reyes pagaba con parte de sus 50 mil dolares su inscripción en la universidad mientras pensaba alegremente que en casa de sus padres lo esperaba un Xbox 360 listo para jugar Halo 3 posiblemente hasta la madrugada.

3 comentarios:

R-E-F dijo...

Por cuestiones del tipo "que se yo", ya no voy a seguir posteando la historia "De lo que aconteció...". Espero y los pocos lectores que le quedan a esta página entiendan.

Anónimo dijo...

Hola:

Me encontré tu blog por casualidad y me gusta mucho como escribes, eres directo y no tratas de adornar nada con palabras que nadie entiende. Tus cuentos son diferentes a los que la mayoría de la gente escribe y eso los hace muy atractivos, pues nada, me gusta cantidad como escribes.

Alexandra

Mustafa Şenalp dijo...

What a nice blog you have!