martes, 20 de enero de 2009

Poema 5

Y es que nos parecemos tanto tú yo.
De nuestro dolor y sufriemiento,
nos parecemos tanto tú y yo.
Como mi espejo doloroso.
Como mi alma siempre en pena.

Y es que nos parecemos tanto tú y yo,
que ni Dios ni los ángeles
pueden distiguir tu llanto de mi llanto.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Le dejó atras y no volvió la vista...

Le dejó atrás y no volvió la vista. No volvió a saber de ella y ella no volvió a saber de él. Solo se olvidaron mutuamente. Perdidos los recuerdos en una danza sin fin, en el limbo negro del amor no consumado. Solo se miran y se abrazan entre sueños, profesando su amor con miradas llenas de sentimiento, acostados uno frente al otro, sin tocarse. Sin besarse. Solo se miraban. Se miraban en silencio, en un silencio tierno y sincero, donde las palabras sobraban y sus sonrisas decían más que lo que sus caricias al momento del amor hubieran podido decir o hacer. Se regocijaban con su sentimiento de amor a escondidas, desde muy lejos. Él en el norte y ella en el sur. Solo cada noche al dormir sus cuerpos se olvidaban de este mundo terrenal y por obra o broma de los dioses se veían, se acariciaban con la vista, se besaban con los ojos y se volvían a dormir en su sueño, con el rostro lleno de satisfacción y saciados de amor, el suficiente para que la siguiente noche pudieran volver a disfrutarse a través de aquel sueño dual que era sinónimo de todo lo que no podían hacer en tierra. Se miraban inquisidoramente, sin desviar la vista, sin parpadear, sin esperar nada o algo. Solo mirándose profundamente a los ojos, donde cada uno poseía una laguna mágica de aguas verdes azuladas, como las del caribe y donde cada quién nadaba y jugueteaba con su pareja idealizada, el dueño de esos ojos en los que se reflejaban. Desviaba ella la vista y él le sonreía. Retomaba ella el hilo del duelo amoroso de miradas escrutinantes y tiernas y él ahora desviaba su mirada. La miraba completamente. Ella igual. Se miraban de pies a cabeza. Veían la forma de las piernas, los músculos remarcados de él, producto de una vida de trabajos de campo para poder sustentar su vida diaria, su marcado torso, con algunas cicatrices, testigos oculares de todo por lo que ha sufrido y seguirá sufriendo hasta el fin de sus días. Sus brazos fuertes y protectores, doblados contra su pecho, como si hicieran un abrazo imaginario de quien ella era dueña. Su cara tersa y dulce, con esa mirada tan profunda, que le llegaba hasta el fondo del alma y le hacía sentir como si le llenara de besos todo el cuerpo, sin dejar un solo lugar libre de ellos. Los pies, los tobillos delicados y finos, los muslos, las caderas, el pubis, su estómago, sus pechos, su cuello, los brazos y manos, y su cara. Toda su cara. Su frente, su nariz, sus mejillas, sus orejas, su cabeza y su boca. Su boca sonrosada y pequeña, donde podría perderse cualquiera embelesado por aquella finura y sencillez.
Seguían acostados, desnudos, mirándose fijamente, llenos de amor y deseo, sin tocarse y sin embargo, satisfechos y felices.

domingo, 27 de julio de 2008

Poema 4

Hoy, sin nada más en las manos, que un manojo de triste recuerdos,
me sentí con sueño.
Y dormí.

Hoy, sin nada más en las manos, que un manojo de triste sueños,
me sentí cansado.
Y dormí.

Hoy, sin nada más en las manos, que un manojo de tristes imagenes,
me sentí abatido.
Y dormí.

Hoy, sin nada más en las manos, que un manojo de tristes bostezos,
me sentí sin energías.
Y dormí.

Hoy, sin nada más en las manos, que un manojo de tristes pesares,
me sentí solo.
Y dormí.

lunes, 26 de mayo de 2008

Poema 3

Se vino la calma,
llegó el silencio.
Susurró su alma.
Y no respondió ni un muerto.

Acaso le oyó,
la pobre pena de la niña eterna,
que corre tierna
por las llanuras secas de su corazón.

Sin rencón y sin amor.
Sin melancolía u horror.
Sintió como le llegaba el dolor.
Sin mayor explicación.

Mientras la niña canturreaba,
una vieja canción popular,
mientras la sangre tibia y casta
de él empezaba a coagular.

"¡Corre como liebre,
vuela como la tristeza!"
Le susurró a la niña eterna.

¡Pobre de esa alma!
¡Pobre olvidada en el olvido!
La niña corre y se salva,
pero el alma ya se ha ido.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Poema 2 (México)

Yo,
que por un momento,
me sentí lleno
de un valor inexplicable,
despotriqué
contra mi patria.

"¡Escupí y mancillé
los simbolos patrios!".

Yo,
hoy vomito sobre mi bandera,
hoy vomito sobre su revolución e independencia
hoy vomito sobre mi constitución,
y la veo arder.


"¡Escupí y mancillé
los simbolos patrios!".

Yo,
que por un momento,
me sentí lleno
de un valor inexplicable,
volví
a ser feliz.

martes, 22 de abril de 2008

Amor: Estudio poético sobre una rara enfermedad

Es inclemencia total de tiempo (de estos tiempos actuales) que el amor ya no se dé como antes. Las cosechas ya no son tan bellas ni tersas como hace medio siglo, cuando esta pequeña tierra apenas abria los ojos al mundo. Hoy el romance se ha muerto, y solo muy de vez en cuando revive (al abrir un libro de amor y sosobra), para solo terminar otra vez muerto, sobre toneladas y toneladas de escombro moderno.

El romance se ha muerto. Se ha muerto y no revivirá. Hoy, aquel que se haga llamar romántico o intente esta primitiva práctica, será tachado de loco, irreal, "no habil con las chicas", idiota. Pendejo.

Hoy, el romance queda limitado a 'El amor en los tiempos de cólera' o alguna otra novela sobre el amor. Hoy, el romance solo es cosa de locos y escritores. Escritores locos. Escritores locos que viven en su mundo irreal. Hechos para ellos y solo para ellos. Por eso no tienen mujeres que los acompañen. La corporación ha absorvido todo. El cariño es una materia prima, fundamental en la venta de tarjetitas de San Valentín. Hoy, la rosa para la persona amada se ha convertido en ingreso de dinero para el floricultor, en la triste maquina que a duras penas mueve su triste vida.

¿Dónde quedó el amor? ¿Dónde quedó el romance de antaño? Aquel romance del hombre hacia la mujer, donde una carta podía decir mil y un cosas, y una respuesta creaba mil y un ilusiones sobre besos, abrazos, carícias y amor de verdad mientras se miran mutuamente a los ojos... Aquel romance donde la carta infantil del joven le dedica a su joven niña versos salidos del corazón...

¿Es verdad o me equivoco? ¿Acaso era el amor tan poético y romántico antes? ¿Lo era?
¿Acaso no es esto solo un sueño más del poeta loco y escritor que solo sabe divagar en su propia mente, de una forma tan egoísta que no permite ver dentro de ella nisiquiera al ser amado?

lunes, 4 de febrero de 2008

Vida y Obra de la Muerte VI

"La verdad, nada pierdes con seguir intentando. Es a lo que todo hombre se arriesga, además, pueden seguir siendo amigos."


"¿Entonces, ese es el fin? Una feliz o medianamente feliz amistad? ¿A eso se reduce todo? Sufrí, sentí, amé y dí todo por ese sentimiento que crecía cada vez más dentro de mí, en espera de ser atendido, para que al final, ¿solo sea eso? Me niego. Me niego rotundamente y exijo todos mis sentimientos de vuelta, porque no hay peor castigo para un hombre que el recibir un no por respuesta y a cambio de ofrecer toda su existencia a ella solo oír 'mejor como amigos'.

Hoy grito que el amor no es justo, pero... ¿Cuándo lo ha sido? ¿Acaso hubo algun momento de la historia antigua donde el amor era correspondido con amor? Me niego también a creerlo, porque el amor es bajo, ruin, tramposo y traicionero... Pero a la vez es tan suave, sedoso y tranquilizante... Casi como la música...

¡Entonces así es todo esto! Sufro por tí. Pienso en tí, respiro por tí, sueño por tí, ¿Y todo para qué? Para que al final, con una dulce y fina mano derecha, rehuses mi mano sobre tu izquierda y me digas que solo me quieres como amigo...

¡Pues si esa es tu respuesta mejor ya dejate de rodeos! Dime que no quieres volver a verme, y no tanto porque me odies o te odie, sino porque para cualquiera es una terrible tortura el oír esa terrible sentencia. No me hables, no me mires, no me prestes atención, si paso junto a tí por la calle o cualquier lugar sencillamente voltea a ver a otra persona; si nuestros cuerpos rozan en algun lugar apretado y lleno de gente, solo pide disculpas y vete a otro lado, que lo último que quiero es estar cerca de tí, por amor a mí mismo".

El hombre termino de escribir, se paró de su silla y siguió a Muerte por el umbral de su puerta.

sábado, 19 de enero de 2008

sábado, 10 de noviembre de 2007

Vida y Obra de la Muerte IV (poesía en prosa)

Hallabase una figura negra al fondo del balcón y en el cuarto el niño lloraba. Su hermano mayor con la cara agrietada susurraba por el nombre de aquel a quien esperaba. "Ven Muerte... ¿donde estas?..." La luna estaba en menguante y la ira del jóven no daba tregua a su cabeza; esa que no cesa y ni se deja tranquilizar, solo la taladra y no la deja descansar...

"Ven Muerte... ¿dónde estas?..."

Una gota de sudor cae sobre otra y los minutos se vuelven horas, el bebé no puede llorar más, porque sus energías se acabaron y poco a poco se entrega a quién el jóven ha estado esperando.

"Ven Muerte... ¿dónde estas?..."

Las velas se apagan, el llanto se apaga y la colera se hace notar, una oz sedienta de sangre da a luz a un mar de rojo obscuro. ¡Ese tonto capricho debíase pagar!. La silueta negra vuelve a salir al balcón y dos almas le siguen sin aparente razón. Triste noche para dos padres que van a encontrar a su hijo mayor en partido en mitades y al pequeño retoño dormido en su cuna sin poder despertar, sin señal de vida alguna, solo una sonrisa angelical, muestra de que su justicia se ha hecho efectiva...

El velo negro ondea libre en el aire y el dejo de amargura que trae consigo hace que llore aún más el todavía más deprimido ser que haya vivido. Vivo o muerto, es que solo en dos estados se puede estar, no es posible ser amo de todos si de esta vida no se es amo y sabes que se va a acabar.

Hoy le lloro a todo aquello que tiene bondad, porque tarde o tremprano morirá. No hay disculpa a aquello que piense que es para siempre.

Tan sencillo es morir que no hay instructivo, si te mueres de un disparo o de algun virus raro; tan sencillo como morir aplastado como que en de un golpe, te dejen un ojo morado; tan sencillo como eso, que te puedo disparar en el corazón, estomago o hígado y sencillamente morirás. Sin más.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Vida y Obra de la Muerte III

"Se te escapó la sangre
se te olvidó el respiro
se coaguló la vida...
se terminó el suspiro."

-No más tiempo- Se oyó de entre los dientes del craneo de Muerte y un metacarpo tocó el hombro del alemán. Un alarido de dolor y furia se escuchó en toda la casa y todos los cuervos empezaron a volar espantados dentro de la sala, de la cocina, de la recamara; una lluvia negra de plumas apareció de la nada y nubló la vista del hombre. Su hora ya había llegado y no hay prorroga para eso.

Un sonoro aleteo de varias aves intentanto huir por su vida. Un cuerpo muerto tirado entre el excremento de pajaro. Un espíritu errante atrapado dentro de una vieja casa en Alemania y las manos de la Muerte que se van de aquel lugar sin nada. Solo la desdicha de tener que tomarse cuarenta años para poder llevarse a esa alma. Fué error de Muerte.

Pareciera que actualmente la gente se quiere dar el capricho de vivir por siempre. Por más lastimera que sea su existencia, su raquítica existencia, no quieren morir. Podrán estar solos, amargados, tristes, pobres, enfermos, acompañados, felices, con todo, sin nada, con techo o sin él, pero siempre van a desear más, más años para sufrir más.

Muerte nunca le ha visto nada positivo a esas píldoras contra la presión, la insulina y demás; el hombre siempre ha sido débil y desde hacía milenios se debió haber extinguido, pero no. Aprendieron (¡Aprendieron! Lo que las demás bestias no lograron dominar por completo) que no necesitan tener garras propias para comer y defenderse, descubrieron que pueden forjar sus propias garras, aprendieron que entre más pelaje, más calor y aprendieron a desoyar. Aprendieron a observar y lograron copiar la cacería de otros animales, aprendieron que un remedo de animal no puede contra uno de verdad, nisiquiera contra los más mansos, si no estaban organizados en grupos grandes y con muchas de sus garras artificiales.

Son un capricho. Los medicamentos actuales para los anicianos son un capricho del hombre por sufrir más. El anciano es el conejillo de indias del hombre jóven. El hombre viejo toma las medicinas que el jóven le da para alargar y "mejorar" su calidad de vida y el hombre jóven mismo sabe que si no logra llegar durante sus mejores años de su vida a una forma facil, eficaz y verdaderamente útil para lograr la inmortalidad, indudablemente será el conejillo de indias para las generaciones venideras, será, tal como lo son los ancianos actuales, su fuente de esperanzas.

Por eso es mejor morir jóven. Morir jóven o suicidarse de anciano.

Era una callejuela angosta, ninguna rata asomaba siquiera la cola. Un barrio peligroso para cualquiera. Unos quejidos se oían a los lejos, perdidos entre la oscuridad y la basura regada por todas partes y un hombre de entre 35 y 38 años palidecía cada vez más debido a su terrible desangramiento. Simón no distinguía nada, solo sombras y una gran pelota blanca encima de él, suspendida en la oscuridad. No podía siquiera reconocer sus propias manos, bañadas en sangre.

La alta silueta de Muerte se irguió frente al casi muerto, y su sombra se proyectó en el suelo con un alargamiento exagerado, dando como resultado una melancólica y horrorosa escena, donde el cuerpo sobre el suelo, bañado en rojo carmesí se postra ante la alta y estirada silueta de la Muerte que en una mano sostiene su oz y en la otra su reloj de arena.

Frío. Todo se tornó frío y Simón dió su último respiro, ahí, tirado en una callejuela, con 6 puñaladas en su cuerpo, sin su rolex, su cartera y targetas de crédito, sus zapatos de piel y sin 4 dedos en la mano izquierda. Fué fiel, con dos hijas, un trabajo honrado... Irá al paraíso.

Una lástima que por su entrada al No-Mundo su esposa talvez cometa alguna locura y se pierda su pase.

Una lástima.

No hay nada. Solo el silencio y la Muerte misma, después de eso, nada. Una muerte es cualquier cosa. Una muerte es el pan de cada día para todos y una muerte es sencillamente el día del Juicio Final para una persona.

¿Quién no ha deseado alguna vez la muerte de alguien más? Muerte a pesar de ser quien es y por más gente que se golpea el pecho y dice "dios no lo quiera te suceda algo" (todos sabemos que piensan en nuestra querida Muerte) han deseado que alguien se vaya. Nadie puede no tener ganas de al menos lastimar a alguien. Si entre perros se matan, ¿Por qué no entre humanos?.

¿Quién no ha sentido la necesidad del golpear alguien hasta el cansancio? Con el sudor resbalando por la frente, los dientes apretados, la lengua pegada al paladar, los ojos llenos de ira y fijos en los del otro, en espera de admirar el momento en que la vida de escapan de ahí. El sentir la carne del otro en las manos y sentir como se agolpa la sangre en el cerebro mientras esa sencación de desahogo nos llena de pies a cabeza y no sesa hasta ver una muerte o casi muerte.

Muerte es aclamada y llamada por todos, esperada por todos. Todos conocemos el inminente final del que la Muerte solo esta en espera, para tomarnos de la manos y llevarnos a nuestro enjuiciamento ante Los Grandes. No son Dios, no son una energía suprema y divina, no son El Gran Arquitecto del Universo, ni mucho menos una mera creación del hombre (porque si así lo fuera entonces Muerte también sería una creación de ellos, y como nadie desea su propia muerte, ella desaparecería, dando por terminado todo aquello que abarca la palabra "destrucción"). No. Los Grandes son muy reales, tangibles y estan en el No-Mundo, viendo a las almas buenas vivir tristes o felices en su paraiso y asegurandose de que las almas malas sufran dolores y torturas indescriptibles en lo que los humanos llaman "infierno"; cuidando de que esta pequeña partícula de polvo a la mitad de una corriente de viento llamada Tierra esté bien y lista para cuando el viento aminore su fuerza y el polvo en una estrepitosa caida tenga que volver a su estado original: Estático a la mitad de algún lugar cualquiera...

"¿Muerte...? ¿Donde estas Muerte?..." decía un jóven a la nada parado en el centro de un cuarto oscuro.










domingo, 19 de agosto de 2007

Vida y Obra de La Muerte II

Una ventana. Y una desesperanza. El frío cuerpo empezaba a caer en dirección al suelo desde un sexto piso. Fué dura la caida, mullido el sentimiento de alivio. No hubo nada que lamentar. En esa noche fría en que el muerto arbol desde su jardinera miraba estático la escena. Dos días antes no hubiera sucedido nada parecido.


Para nada.


Dos días antes el hombre era feliz como nadie, pero ¿quién es el hombre para llamarse dueño de su destino? Aquello que tenemos lo perdemos, tarde o temprano y el reloj de la Muerte decidió que para este hombre, fuera temprano.


Su sombra se llevó a la amada de él y a su producto. Esa pequeña alma que se crea dentro de otra; que nace de otra alma y que a todos nos hace felices y nos llena de gracia, por un arrebato de aire se lleva todo y nos deja sin nada. Nada de nada, solo desolación y tristeza, una eterna tristeza sentenciada estar con nosotros siempre.


El hombre nunca pensó que un cáncer se pusiera entre él y sus sueños y los destruyera de un golpe. Hacía dos días que no comía y hacía dos noches que no dormía, deseando estar, aunque sea, durmiendo junto al cadaver de su esposa e hijo.

Muerte. Esa desgraciada inconsiente que se lleva todo lo que amamos fraguó un plan con las malos espíritus para llevarsela a ella y a lo que tenía dentro. Su terrible oz vino y cortó de tajo el último suspiro de su pecho y el de su bebé. Hacía dos días talvez hubiera recapacitado sobre el suicidio, solo tal vez, como si fuera un vago pensamiento fugaz y lo hubiera reprimido con la imagen del cuerpo de su mujer moviendose en un ritmo igual al suyo en un goze silencioso. Pero hoy, dos días después, no.


Dos botellas de Wisky en el sistema digestivo para no volver la mirada atras, para olvidar a las posibles sustitutas de su esposa. Aquel hombre de treinta y tantos de algún lugar del condado de York, Inglaterra perdió la fé en su dios y se entregó a las manos de la misma Muerte que se había llevado a su mujer. Nadie le lloró al hombre. Hacía poco le habían llorado a la mujer y aún no terminaban.


El velorio fué silencioso, somelmne. Una densa niebla cubría todo. Su alma estaba parada, junto a aquel arbol muerto en su jardinera. Los huesos de una mano se pusieron en su hombro y un espectral y solemne craneo le indicaba la hora de partir.


Pobre, no va a estar con su esposa.


Las puertas del No-Mundo se abrieron, el hombre entró en ellas y segundos después sus desesperados gritos y lamentos se óían por todos lados.


Infierno. Lugar para las almas suicidas y pecaminosas, no había otro lugar para él.


¿Es triste, malévolo o simplemente horrible el trabajo de Muerte?... No. Muerte trabaja llevandose las almas de los muertos, sabiendo que ella también es mortal, nada es infinito y cuando la vida acabe, ella también morirá. La Muerte acaba con la muerte.

El ciclo vital continua y mientras los desesperados gritos del ingles se pierden en la nada. Hay que seguir con la lista.


-Nombre...- La voz de Muerte es fría, como si un témpano de hielo tuviera voz, además, es profunda, penetrante, casi cavernosa.


"Hans Schnneider" se dibuja por sí solo en la base café del reloj de arena y la oz de Muerte dibuja una línea en el aire, por donde pasa su esqueleto y llega a un pequeño poblado alemán, cerca de Rurhgebit.


Una casa triste, deshabitada, a punto de caerse en pedazos, conservando ese pintoresco aire del siglo XVII se cimbra frente la túnica negra dibujada en la nieve. Muerte entra.


No hay luz, no hay agua, no hay muebles y no hay otra cosa más que periódicos viejos regados por todo el lugar y un montón de negros cuervos que vuelan de su lugar si Muerte pasa cerca.


Animales. Son más listos, más listos y menos pretenciosos que los hombres.


Al fondo de la casona, un hombre viejo, calvo, y con ropas viejas y sin lavar. Recorría en círculos la habitación y escudriñaba con la vista el lugar. Había excremento de ave por cualquier lado.

Sus pies descalzos mostraban unos grandes callos en la planta del pie. Quién sabe desde cuando esta sin zapatos.


Muerte lo veía desde el marco de la puerta.


-Dónde esta... ¡Dónde esta!... Juraría que aquí lo tenía- El hombre le hablaba al aire. No había visto a muerte. Obvio, casi nadie lo puede hacer. Muy pocas personas, de verdad muy pocas, pueden hacerlo, tienen que sentír de verdad la muerte. Es de regla que las personas que abrazan el ataud o al difunto y se quieran aventar con él al hoyo sean los primeros en no verle.


-Aquí lo dejé, aquí lo dejé...


La Muerte caminó hacia el hombre. Inmediatamente el primer hueso de su pie tocó la madera del suelo, el hombre volteó a verle, con unos ojos verdes penetrantes, ojerosos y enrojecidos, al parecer por no dormir.


La mirada del hombre que antes era de desesperación y espanto desaparecieron y se volvieron en una de rabia, profunda rabia.


-¡Ahora no! ¡No molestes, no estoy listo!- Dejó de ver a Muerte y volvió a empezar a darle vueltas a la habitación con su mirada de desesperanza.-... Dónde esta... dónde esta... ¡Juro que la tenía aquí mismo!...


Muerte no se inmutó por el grito del hombre. Era raro que le viera y le reprochara, más que raro, pero la vida sigue y la muerte apremia. Nadie va a ir a Irak por los ni a la Franja de Gaza a recojer a los muertos más que él.


El hombre seguía en circulos refunfuñandole a la nada, sin tomar en cuenta a la Muerte. Esta caminó en dirección a él y le estiró una mano para tomarlo del hombro, pero el viejo reaccionó ante tal acción y para mayor asombro de Muerte esquivó su esqueletica mano y se la alejó de un manazo.


-¡He dicho que aún no!-Empezaron a salir lágrimas de sus ojos.- ¡¿Qué no entiendes?!-Empezó a sollozar- No me quiero ir todavía... No puedo-

La sombra misma de la Muerte estremeció. Un humano lo había tocado, es decir, lo podía ver. Toda teoría de que le hablaba solo desapareció. Hans podía ver a Muerte, aún no se quería ir pero tenía que hacerlo.

-Demonios... dame un minuto... solo uno... tiene que aparecer...

Y continuaba el anciano buscando entre nada, con los callosos pies pasando de un lugar a otro sobre el excremento de cuervo y con la Muerte en el marco de su puerta.

lunes, 13 de agosto de 2007

Vida y Obra de la Muerte I

Era noche. Ella estaba sentada en una banca del parque, esperando por él. Todo el día sentada en esa banca, solo moviendose para despertar sus adormilados pies y volver a esa posición estática que la confundia con el entorno para las palomas. Ya era hora. El reloj de arena de la muerte marcaba que la arena de esa mujer había caido por completo al otro lado y debía partir.

Fue simple, sistematico. De rutina.

Para la muerte había tres tipos de gente:

-Las que apaciblemente esperan su hora. Sin más ajetreos. Si su comportamiento en la tierra fue bueno durante los últimos 20 años se les permite ver a un ser querido una o dos noches antes para que les de el aviso de la forma que solo los familiares amados lo saben hacer. Normalmente estas personas son los enfermos terminales que viven conectados a aparatos o simplemente viejos que viven solos ya no tienen a nadie en el mundo (el papa Juan Pablo II fué uno de los más pacíficos que la muerte se pudo haber encontrado desde la aparición del hombre en la tierra).

-Los escandalosos que no aceptan su hora y tienden a emprender una huida. En vano, obviamente. Una regla de la naturaleza es que no puedes aplazar tu vida más allá de lo permitido, si lo haces, los resultados son catastróficos. Locura, asesinatos, torturas, violaciones. Cosas por el estilo que normalmente solo significan más trabajo para la muerte y que nos llevan al siguiente tipo de gente.

-Los que no saben que su tiempo terminó cuando no debió terminar. Son gente que no ve llegar su muerte o que simplemente se suicidan. Mayoritariamente son personas que mueren sin saberlo. Como un accidente de carro o una muerte en una cirugía. Esos son los llamados "fantasmas" o "aparecidos". Estos últimos son unos problematicos y una lata, ya que nadie que muere sin saberlo toma muy a la ligera la noticia que lleva una o dos semanas muerto. Entonces, hay que tomar el papel de negociador y empezar a hablarles sobre que les sucede, de una manera gentil para que no vayan a cometer alguna tontería cuando se enteren. Estos trabajos de convencimiento toman entre 20 y 40 años.

En fin.

Para Muerte, esto ya era como moverse. Desde siempre ha estado destinado a llevar almas a la entrada del No-Mundo. Llevarlas de la mano como niños de 2 años a esperar su destino. Algo bastante hartante si tomas en cuenta que llevas más de 2 millones de años haciendolo.

"¿Siguiente en la lista?" Pregunto la muerte al aire y en la base del relog de arena el nombre que decía "Maria Stuart" cambio a "Daniel Medina" y la arena que estaba en el fondo del reloj subio hasta la mitad y volvió a empezar su rápido descenso. Hay que darse prisa si no queremos otro problematico que escapa de su hora. Tomó su oz y la movío en el aire cortando la nada. Un portal se abrió y la muerte entró ahí. Otro portal, lejos de Maryland se abrió.

Un sol ardiente y una arena hirviendo recibieron a Muerte. A lo lejos, una mota negra estaba tirada en medio de otras motas encorbadas alrededor suyo. Muerte llegó y con su oz auyentó a los zopilotes que con desgane se alejaban solo unos metros de su platillo. La imagen era desgarradora pero no para Muerte. Él que había recogido a cientos en Alemania, y que todávía recoge a cientos en África, no se iba a dejar ganar por eso. Un pobre hombre de treinta y tantos con deshidratación extrema. No. Eso era de rutina también.

Tomó al hombre del hombro. Lo levantó y al contacto supo su historia. Abandonado a su suerte en el desierto por ladrones de organos desde hace tres días, con un solo riñón en su interior y una no muy metódica técnica de extirpamiento. Sus días ya estaban contados desde que decidió salir a comprar cigarrillos. No había nada por hacer, solo llevarlo pacíficamente y con un semblante paternal a las puertas del otro mundo, para esperar su suerte como todos.

Se levantó del suelo con Daniel recargado sobre su clavícula derecha y elevó vuelo hacía las puertas. En medio del viaje pudo oír susurrar al tipo algo. Como un agradecimiento por su servicio. "Pobre" pensó muerte. Rendido por solo estar solo, eso no lo dejan pasar por alto los jefes y sin duda a Daniel le esperaba un eterno tormento en el infierno, porque para ellos, esto era un tipo de suicidio y el suicidio recibe pena máxima. Ni modo.

Pasó un rato antes de que el nombre del siguiente apareciera en el reloj. Pocas veces en su eternidad había tenido este breve descanso.Habrán pasado 30 segundos cuando la leyenda "Sin nombre" apareció en su reloj. La arena subió casi al 100% y volvió a empezar a caer. Un bebé. No hay duda siempre es así.

Muerte abrió su portal y se fué a algun lugar fuera de los desiertos de Tijuana.

Eran las 3 de la madrugada en Moscú y un hombre acurrucado en una callejuela dormitaba-moría en el suelo, con medio cuerpo dentro de una gran caja de una televisión y un perro abrazado a él. El perro, también al borde de la muerte. La escena fue dudosa. ¿Tenía que llevarse al perro o al hombre? Normalmente cuando se trata de un animal solo le llega el sentimiento de la nada. Talvez porque los animales estan en contacto con la naturaleza o quien sabe, pero era la primera vez que dudaba.

La imagen era triste. En toda la calle había una penetrante oscuridad que cubría cada rincón y espacio, la nieve tenía como mínimo 5 u 8 cm de altura y seguía cayendo del cielo. Pero dondel hombre y el perro estaban no había nieve, se notaba que había sido quitada por el mendígo con sus propias manos. Los morados dedos alrededor del animalo lo delataban y la barba gris y asquerosa que salía de su mentón estaba congelada igual que parte del cabello del hombre y el perro. Las respiraciones de ambos eran lentas, moribundas, ya casi sin vida. El perro no movía nada de él mas que su caja toráxica y el hombre apenas si se notaba su movimiento. La pobre vestimenta de él constaba de una chaqueta rota de los codos y final de las mangas , con varias manchas de tierra y estiercol, un pantalón negro sucio, con orina (seguramente un vano intento por calentarse con algo), corto para el tamaño de hombre, a la altura de sus tobillos, amarrado con un mecate y unos zapatos negros con ollos en la suela. Una triste sección de periodico los separaba a él y a su compañero del congelado suelo y un lado de la caja cubría sus cabezas de la nieve que caía.

Había un silencio penetrante que hizo estremecer hasta las vertebras de la misma Muerte y entonces temió. Temió por primera vez en toda su eterna existencia por el destino de este pobre hombre. El animal sin duda llegaría al Limbo. El mejor lugar que todo animal puede encontrar. Pero el hombre desconocido. ¿Cuál era su futuro? ¿Por qué el reloj no daba su nombre y porqué estaba casi lleno y no parecía vaciarse nunca? ¿Acaso era una prueba de los Grandes? Determinó esperar a que el reloj se vaciara tres cuartas partes para entonces despertarlo y llevarlo a las puertas. Pasó la noche y empezó a salir el sol. La temperatura no aumentaba mucho pero ese sol era reconfortante y calentaba aunque sea un poco después de la helada de esa noche. Se vació la mitad del reloj y el hombre se despertó.

Abrió los ojos como comprobando que seguía vivo y luego movío su cabeza vió a su can con la lengua de fuera, azul por el frío, pero vivo.
Se levantó y con esa rara característica de fidelidad de estos animales, también lo hizo el perro. Él se paro y se sacudió la nieve del pantalón viejo. Dió unas palmaditas al animal y caminó fuera de esa calle hacia otro lado. Con paso lento, pero resuelto. El reloj de la muerte se detuvo y cambió de nombre. Sorprendida, la muerte lo vió alejarse y fué a su nuevo destino pensando en este extraño hombre.

sábado, 28 de julio de 2007

7

Él estaba sentado en su estudio, sin embargo él estaba parado tras de sí.
Él estaba sentadio también en la sala, sin embargo él estaba en el baño rompiendolo todo.
Él estaba en la cocina, buscando cuchillos, sin embargo él estaba sentado en el comedor, dormitando.
Él se sentía sin aliento, con sed y sin saliva, sin embargo, le gustaba.
Él caminó hacia su habitación y los otros 6 fueron tras de sí.

Él se acostó en su cama, uno se sentó en la silla de la mesa, otro se recargó en la pared gris, otro tomó un aerosol naranja y empezó a rayar en la pared blanca, otro empezó a esculcar las revistas que tenía, riendo como idiota, otro empezó a llamar a los perros por la ventana y otro más buscaba algo bajo la cama.

Él se sintió con sueño. Empezó a sentir que caía vertiginosamente por un abismo y los otros 6 empezaron a gritar y desaparecer. Uno corrió a la cocina y buscó un cigarro hecho a mano con papel periódico, lo tomó nerviosamente con su mano derecha y le dió un "toque". Sus piernas volvieron a aparecer, el de la cama se levanto y fue al baño y los otros 5 se volvieron a poner a hacer lo suyo...

viernes, 13 de julio de 2007

Los gatos no solo maullan

Era tarde. Media noche, para ser precisos. Helena se retorcía en el suelo, con espasmos horribles, escupiendo espuma por la boca, engarrotada de las manos y piernas; su cabello extendido por el suelo formaba una figura irregular que si un anciano hubiera visto, diría que era la cara del mismísimo demonio. Helena quería gritar, pero no podía, quería corre, pero sus piernas estaban más tiesas que un palo, quizo buscar ayuda con su mano, pero esta se renegaba a seguir su mandato y se movía solo a la orden del siguiente espantoso espasmo.

La habitación estaba oscura, no se distinguía nada, solo la triste figura de la chica mientras parecía que moría lenta y dolorosamente en el suelo de su cocina. Sus ojos buscaban desesperadamente a alguien que le brindara ayuda, pero estando en el piso 12 de un edificio dificilmente alguien se acercaría a su departamento y más aún a esas horas. Sentía como su cuerpo se empezaba a llenar de un frío penetrante que aumentaba más y más. Se sintió al filo de la hipotérmia, cuando repentinamente posó su mirada sobre el gato de angora sordo que había adoptado. Aquel tierno gato que le miraba fijamente a los ojos. Esos ojos verde esmeralda que brillaban en la noche.

Parecía que se la iba a tragar por los ojos, Helena sintió como poco a poco el gato se le acercaban más y más esos ojos mientras sus brazos empezaban a moverse más descontroladamente.

El gato la seguía mirando fijamente, como si supiera lo que pasaba y lo que lé pasaba, dejandola sufrir, en medio de su agonía por mero gusto.

El gato, posado en una ventana que daba a la oscura ciudad dió un brinco largo y aterrizó en la mesa del desayunador. Durante unos instantes, el espasmo de Helena se tranquilizó pero inmediatamente el gato volvió a posar sus ojos sobre los de ella y los espasmos volvieron y más potentes. El animal se estaba acercando más a ella, de una forma lenta, torturante, hipnotizante y asesina.

Ella nunca quizo creer en los cuentos de su abuela de que los gatos son los demonios de Satanás disfrazados para pasar desapercibidos entre los humanos, pero en aquellos instantes, olvidó todo y el temor se hizo presente. El temor a que el gato diera otro brinco para luego simplemente caminar hacia ella y hacia el final de su vida le empezó a taladrar la cabeza. Una lagrima quizo salir por sus ojos, pero en lugar de eso, efervesió de su boca en forma de más espuma.

El gato dió otro brinco y con su aterrizaje otro espasmo llegó a las manos y esta vez a sus piernas que por primera vez, en lo que a Helena le parecían horas, se empezaban a mover. Temío al gato. A aquél gato que curó de una pata lastimada. "¿Por qué me haces esto?" . Helena juró en ese instante que el gato la miró más profundamente a los ojos y alcanzó a verle sonreir, los ojos del gato se entrecerraron un poco y ella sintió como su garganta se cerraba uno o dos milímetros, dificultando su de por sí ya aparatosa respiración. "¿Por qué me haces esto?" Volvió a preguntarse en la cabeza Helena y el gato entrecerró un poco más los ojos. Su garganta se cerró otro milímetro y el aire le empezó a faltar. Se sintió vacia por dentro, hueca y sin tripas. El gato daba su segundo paso y la lengua de Helena se adormiló. Un movimiento de cola hizo que la cabeza de la mujer se moviera hacia el lado derecho, causando que la lengua tapara la garganta y evitando la entrada del aire.

Quizo gritar, pero se retorcía más fuerte y furiosamente. Quizo llorar, pero escupía más espuma. Agonizando volvió su mirada al gato que seguía entrecerrando más sus enormes ojos verdes, entonces adivinó. El gato la estaba matando. El gato si era el terrible demonio que su abuela le decía y ahora pagaría el castigo de Dios por vivir bajo el mismo techo que un demonio.

Los ojos del felino se terminaron por cerrar. Dió su tercer paso y Helena expiró. Con la lengua partida por mitad a causa de la mordida de sus dientes y una gran cantidad de espuma junto a su cara. Huesos dislocados y una mirada de horror en sus ojos, mirando hacia las patas de una silla. El gato llegó hasta su ama para lamerla y restregarse junto a ella, buscando una respuesta. A unos metros de ahí, en la mesa del comedor. Había un paquetito de Alkazeltzer abierto, sin sus dos pastillas y ningun vaso de agua
cerca.

sábado, 7 de julio de 2007

Icon-No Mercy

Ya no podía esperar más. Roberto Zalazar Romero Díaz llevaba meses esperando esta propuesta. Una oportunidad para salir del agujero en el que se encontraba. Su ropa sucia tirada en una esquina de su apestoso cuarto rentado de 5x7 metros y su camisa ya sudada de ayer le gritaban hasta desgarrarse la garganta que firmara. Sabía que era ilegal. Iba a robar 2 millones a la compañía para la que trabajaba hasta que fué sorprendido usando el internet de su cubículo para ver a una streeper española por webcam.

Su socio de internet, aquel tipo de algún lugar de Argentina que lo había ayudado a hackear anteriormente el sistema de la micro empresa de la que pudo haber ser trabajador y que le negó el puesto solo por ser mayor de 30 años, le insitó a solo darle click al link que le mandaría por e mail el 14 de febrero. Ese día. Una instrucción vino con aquella propuesta aquel día en el messenger: "Esperaras a que yo me conecte, para poder guiarte. Recuerda que de tus dos millones, me tocan 50 mil. No lo olvides".

Roberto no tenía más paciencia. Eran las cuatro y cuarto de la tarde, hacía un calor espantoso afuera y adentro del cibercafé en el que estaba y ya llevaba 3 horas esperando. Le dolería espantosamente tener que cerrar su sesión en 15 minutos más si no se conecta el tipo, ya bastante caro sale rentar tres horas y media una computadora.

A las 4:25 el anuncio de messenger se desplegó de la barra de tareas: "Icon-No Mercy se ha conectado" Inmediatamente se desplegó otro arriba: "Icon-No Mercy dice: Hola, ya diste click a...". El sudor de su cara se volvió frio (¿Era su sudor o su cuerpo lo que se puso frío?) y con una mano temblorosa dió click al recuadro azul celeste.

- No, me dijiste que esperara.
- Bien, pensé que llegaría tarde
- Unos minutos más y me desconecto...
- Jajaja!!! Porque tan desesperado?
- Olvidalo. Dame las instrucciones antes de que me arrepienta
- Ok.

Pasaron unos dos minutos y un nuevo texto apareció. Eran las instrucciones: Clicks por aquí, clicks por allá, usar el programa de crack adjunto al e mail para obtener un nombre de usuario y la contraseña, introducir la cantidad de dinero a retirar, seleccionar la cuenta, el banco, etc., etc., etc.

Zalazar ya había perdido el miedo por ser atrapado por una tropa especial de policia del internet. Esas fantasías locas de que lo estarían espiando desde alguna base se habían quedado en el pasado; ahora parecía que todo había sido calculado por Icon-No Mercy: Usar una computadora de ciber café para no ser rastreado, esperar dos meses después de su despido para no despertar dudas y por la edad que tenía cualquiera lo pasaría por un típico adulto ignorante a lo que computadoras se refiere. Todo era perfecto.

Todo el plan resultó de maravilla, para esa hora, al siguiente día, estaría abonando los 50 mil correspondientes a Icon-No Mercy en el banco y talvez después vería alguna casita de Infonavit...

Dos meses después, un Roberto Zalazar Romero Díaz andrajoso, borracho, medio drogado y sin un quinto en las bolsas era golpeado y expulsado violentamente de un bar de mala muerte por no tener dinero para pagar sus tragos de dos pesos. Esa noche, un Roberto Zalazar Romero Díaz, aún más drogado, se desvistió bajo un puente de una carretera para luego meterse al río helado que fluía a su lado, donde encontraría su muerte sin dolor o frío. La heroína es muy buena para adormilar los crepúscuos de Ruffini y no sentir aquel mortal frío tan penetrante como una navaja en el estómago.

Dos husos horarios más lejos hacia el sur, un chico de 19 años, de nombre Uriel Matias Reyes pagaba con parte de sus 50 mil dolares su inscripción en la universidad mientras pensaba alegremente que en casa de sus padres lo esperaba un Xbox 360 listo para jugar Halo 3 posiblemente hasta la madrugada.

martes, 5 de junio de 2007

Unos Versos

Olvida a tu novio,
los novios son de compromiso.
Tú eres joven para eso,
por eso vente conmigo.

Miraremos las estrellas en la noche.
Miraremos las nubes en el día.
Y si lo deseas, nos amaremos por la noche.

Un sube y baja hipnotizante
que nos exita y nos lubrica,
que nos gusta y nos gustamos,
para que al final, desnudos y cansados,
nos digamos que nos amamos.

jueves, 24 de mayo de 2007

Poema 1

Altivamente contemplaba el reflejo
marcado alrededor de un cuadro bello,
sin alma y sin vida, espíritu negro,
sin labios ni ojos, solo el vacio espejo.

Palomas blancas, fascistas de corazón,
no tengo duda que puedan saberlo...
Pero esque es tan bello su vuelo
que el velo negro... ¡Espíritu negro!

Vida temporal... Hay que amarse de forma oral.
Oye mis gritos amarrados con hilos,
finos filos, formados con picos.

¡LA FALSA DIVINIDAD ATRAIDA POR LA RAIDA CONCIENCIA DEL HOMBRE SIN NOMBRE, QUE REVELA EL SECRETO QUE RUEDA SIN SOL NI TECHO!

Espiritu negro...

domingo, 18 de febrero de 2007

DE LO QUE ACONTECIÓ DE UNA PLÁTICA CONMIGO MISMO

CAPÍTULO IV
Cordura

“A cada fibra de mi cuerpo lo martilla el sufrimiento. El dolor de mi espíritu es superior al de mi cuerpo… Y mientras mi cuello truena lentamente por la fuerza ejercida por la soga que cuelga del techo en mi armario, yo cierro los ojos, feliz de poder dejar atrás este horrible mundo.”

Un libro que había leído, que tenía estos renglones escritos y me había llegado muy profundo.
Hacía tiempo que no pensaba en lo horrible del mundo. De MI mundo: Mi madre nunca estaba en casa, mi hermano estaba tomando la personalidad que justamente odio y no puedo tolerar y muchas otras cosas que me hacían infinitamente infeliz. Creo que lo único que puedo decir que lo único bueno fue Tom.
Desde hacía unos meses atrás me había dado por empezar a escribir. La mayoría de los textos eran sobre la tristeza y el dolor:

“Dime que sucede con el amor… que no puede aparecer en mi vida... Solo la muerte en mis sueños me abraza y me susurra al oído que la bala de mi pistola es mi salvadora…”

Casi siempre escribía algunos renglones, unos cuantos versos, nada más.
Tom no aparecía y eso solo me restregaba en la cara la sensación que tenía de soledad, y aunque apareciera Tom, ya no me ayudaba, pues sabía perfectamente que él era yo y que siempre estaré solo.

De la última noche que pasé en casa, recuerdo que caminaba por mi cuarto en círculos, eternos círculos; en mi mente solo deambulaban las ideas de que sería de mi el resto de mi vida y un grito sonaba en mi cabeza:

-¡Eres un desgraciado!

“No soy un desgraciado… tú lo eres” le respondía mi cabeza a la voz que me atacaba.

-¡No sirves para nada!

“Si, sirvo para algo... ¡Tu no sabes nada!” Los gritos en mi mente eran más potentes…

-¡Eres un pobre niño que no sabe hacer otra cosa que sentir se solo y lloriquear por una chiquilla estúpida!
-¡Cállate! ¡Cállate maldito! ¡Tú no sabes nada de mí! ¡Dónde estas! ¡Callate! ¡Largate de aquí, dejame solo!

En mi mente sonaban cada vez más fuertes los gritos de la voz.

-Oh… pobrecito niño… ¿ya se orino de miedo? ¿Va ha hacer un berrinche?
Su voz burlona era insoportable… simplemente no podía soportarlo… Quería apagar la voz de la forma más violenta posible… Mi cabeza me dolía y no podía hacer otra cosa que llorar. Después de 10 minutos de intensos gritos dentro de mi cabeza, caí desmayado sobre mi cama.

(“Muéstrame otra vez el camino para poder evitar seguirlo, porque no quiero llegar nunca a casa”)

A la mañana siguiente desperté en un hospital, en una cama, con un desayuno bastante austero en una bandeja junto a mí. Tenía un tubillo que iba desde una bolsa de suero hasta la parte posterior de mi mano y todo el cuarto apestaba a medicina. En el cuarto no había ventanas, solo una televisión empotrada en una base que salía de la pared. El cuarto de baño esta abierto, con la luz apagada y mi cabeza no paraba de dolerme.
-Ya no vale la pena seguir viviendo así-Tom estaba sentado en la silla junto a mi cama. O al menos eso me decían mis ojos.
-¿Por qué no?
-¿Por qué no? Solo mírate. Hace unas horas tuviste un colapso mental. Tu mente sigue creando más personalidades. Ya no soy el único.

Esa fue la última frase que él o yo dijimos. Pasaron un par de horas y los doctores pasaban por mi cama; algunos revisaban mis datos, en esa hoja que le cuelgan a las camas con el diagnostico de los pacientes. Algunos lo leían, se iban y regresaban con mi dotación de medicinas y otros simplemente se iban para no volver.
Mi madre estuvo durante las noches en mi cuarto. Cada noche desde las 8 hasta las 7 de la mañana. Diario, y así fue durante 5 días. Psicólogos iban a verme ¿Cuál es la razón para que un muchacho de 19 años caiga en un shock mental tan fuerte que lo haga llegar casi al estado de coma?

-Dime, hijo- El psicólogo que iba a verme por las tardes era un hombre cincuentón de poco pelo, canoso, con arrugas por toda la cara, una gran frente y unos lentes que hacían lucir sus ojos aún más pequeños de lo que ya eran. Su altura no rebasaba el metro con sesenta centímetros y recuerdo perfectamente que en los días que me fue a ver sus zapatos blancos impecables siempre hacían juego con una bata que siempre traía encima- ¿Puedes recordar que te pasó justo antes de que tuvieras el shock en tu casa?
-No- Mi cara estaba perdida, difícilmente atinaba a contestar si o no, no sentía nada de mi cuerpo y en mi memoria todavía retumbaban los gritos de aquella voz.
El hombre se rascó la barbilla un instante, pasó su mano izquierda por su calva y volvió a decir:
-Dime, ¿Qué es lo que haces cuando estas solo?
-Nada
-¿No tienes amigos?
-No
-¿Estas solo?
-Si
Ahora dime… ¿Con quién hablabas anoche?
-La enfermera de turno me dijo que te escuchó hablando con alguien… pero que nunca escuchó a un interlocutor… ¿Quién era?
-Tom- Esto me sorprendió, aún en mi perdición mental, logré entender lo que mi boca articuló y de inmediato supe que eso no lo dije yo.
-¿Tom? ¿Y quién es Tom?
-Alguien… digame ¿No se cansa de hacer preguntas?
-No nos desviemos, hijo ¿Tom es tu amigo?
-No le incumbe
-¿Es tu amigo imaginario?¿No ya estas muy grande para andar con esos jueguitos?

“para andar con esos jueguitos” Eso le dolió a Tom.

-No son jueguitos viejo inepto. YO SOY TOM
-¿Qué tú eres Tom?¿Qué rayos te pasa?
-Tom y el muchacho con el que piensa hablar, somos la misma persona
-Esta bien Tom- El tipo se veía perturbado- Dices que eres el chico. Sin embargo, no eres él…
-Exacto
-Exactamente ¿Quién eres?

“¡VAYASE A LA MIERDA!” Escuche perfectamente como la voz de mi cabeza volvía a gritar, Tom se enfurecía cada vez más y yo observaba la escena como alguien ajeno completamente a todo. Como si lo viera por televisión.

“¡VAYASE A LA MIERDA!” Volvió a rugir la voz, y Tom se paró de un salto del sillón en el que estaba, gritó como lo como loco al doctor, lo acusó de que torturaba a los enfermos, que para eso estudian los psicólogos. Para hacerle la vida imposible a los enfermos con problemas.
El señor solo atinó a cubrirse la cara en espera de un golpe de Tom, mientras este golpeaba las paredes y gritaba histérico.

“¡VAYASE A LA MIERDA!” La voz sonaba en mi cabeza y ya no solo ahí, Tom empezó a gritarle eso al doctor mientras pateaba la mesita de centro del saloncito donde estábamos, tomó una silla que estaba junto a él y la arrojó contra la ventana. Los vidrios volaron y varios se clavaron en la ropa del doctor y la de Tom. Él gritaba más fuerte y como loco, arrojando todo lo que tenía a la mano y azotando las paredes. Se dirigió a la puerta y la pateó con todas sus fuerzas hasta que la madera empezó a ceder y a abollarse.

Los gritos de los enfermeros del hospital no se hicieron esperar “¡HEY, QUE PASA HAY!... ¡ABRAN LA PUERTA! ¡ABRAN LA MALDITA PUERTA!

“¡VAYANSE A LA MIERDA!” Volvió a gritar Tom con una voz de odio y desgarro tal que me rasgó el alma. “¡VAYASE A LA MIERDA!”

Lo que sucedió después fue tan rápido que apenas lo pude asimilar:
Los enfermeros y varios doctores derribaron la puerta, el psicólogo estaba arrinconado en una esquina de la salita, cubriéndose la cara con los brazos, todo el lugar estaba deshecho. Las sillas estaban tiradas por todo el lugar y todos los vidrios (de la ventana, la mesita de centro, y la ventanita de la puerta) estaban hechos trizas.
Entre 4 enfermeros tiraron a Tom, y con la ayuda de otros 2 lo lograron someter. Debajo de toda esa masa de hombres oí perfectamente gritar a Tom, con esa voz desgarrada y de sus ojos empezaron a brotar lágrimas. Un doctor llegó con un tranquilizante que inmediatamente pero con esfuerzos, le logró poner a Tom, quién cayó derrotado.

Lo que yo supongo eran horas después, volví a despertar en mi habitación, mi madre no estaba en su silla, y mis manos y pies estaban atados a la cama, ahora cada que las enfermeras o doctores pasaban por mi mesa se apresuraban a pasar y evitaban siquiera verme de reojo.
Fuera del cuarto, estaba el psicólogo con otro doctor platicando sobre mi.
-Si, así es, Eduardo, el pobre chico esta muy mal- Esa voz era del psiquiatra, la reconocería en cualquier parte y más aún después de lo que pasó en la tarde
-Dijiste que hubo un momento donde dijo que se llamaba Tom, ¿no?
-Así es, y reaccionó violentamente cuando le pregunto en son de juego que si no era su amigo imaginario.
-¿Y por eso empezó todo?
-Aja
-Ese chico esta loco, para serte sincero
-Tal vez, ya programé su transferencia al psiquiátrico San Luis para mañana ahí harán los estudios necesarios, solo necesitamos que su madre firme los papeles y...
-El loco se va…
-Iba a decir que sabremos en verdad que pasa por su cabeza.
-¡Oh! Vamos Alfonso, tienes que admitirlo… el chico esta mal de la cabeza. ESTA LOCO, LOCO DE REMATE
“Loco de remate” Así era catalogado por un doctor. Por una persona que no entendía nada de mí, de Tom y de mi mundo…

Una enfermera pasó junto a mí, me inyectó algo y minutos después, caí dormido por el sedante.

Mi madre al otro día firmó los papeles y como a las 11 de la mañana me sacaron en silla de ruedas de mi cuarto, bajamos en elevador hasta el último piso, donde están las ambulancias, y una ambulancia distinta a las demás me esperaba con las puertas traseras abiertas y dos hombres algo fornidos sentados, viendo como me acercaban.

-Este es el chico- Dijo el enfermero que me llevaba
-¿Es este? Pues se ve bastante debilucho para todo lo que dicen que hizo ayer.
-Sin duda, no nos causará problemas en el camino- Dijo el otro hombre de la ambulancia
-Como quieran- Respondió el enfermero a los tipos con un gesto de poca importancia- pero reacciona muy de momento. Solo para que estén atentos.

Entre los tres me subieron a la camilla que estaba en la ambulancia, me ataron y cerraron las puertas, los hombres pasaron a los asientos delanteros y el auto arrancó. El camino fue largo y pasivo. No hubo voz que escuchar que me gritara e insultara, solo Tom que estuvo a mi lado todo el camino.

-Este el chico que envía el hospital-Dijo el hombre que condujo la ambulancia al doctor que nos había recibido- ¿A dónde lo llevamos?
-Cuarto 411, aún no sabemos que tiene y si esta sano, para mañana, después de los estudios le reasignaremos cuarto. Por lo mientras llévenlo ahí.

El psiquiátrico era completamente distinto al hospital. A pesar de que ambos estaban pintados de blanco, en el hospital podías ver a los doctores y enfermeras de aquí para allá, con esto o lo otro, veías a las visitas o al menos al conserje. Aquí no. Aquí era distinto, los doctores caminaban pero de modo indiferente y nada preocupados. Los enfermos que se paseaban por los pasillos parecían muertos vivientes, sus ojos no reflejaban sentimiento alguno y a unos cuantos les corría un poco de baba de sus bocas. Eran unos pobres idiotas. En ningún cuarto o pasillo había visitas, nada, todo estaba desierto. Solo estaban los doctores y enfermeros quienes estaban condenados a trabajar ahí hasta que el sindicato les cambiara de ubicación y estaban los enfermos quienes estaban condenados a nunca salir de ahí, abandonado por lo que se les puede llamar “sus familias”.

“Esta será mi suerte” pensé mientras veía a una señora de cómo 70 años, como me veía con sus ojos vacíos y la saliva se iba a estrellar de su boca a sus manos, sobre su regazo.

-Listo, loquito, llegamos, cuarto 411, seguramente no estarás aquí mucho tiempo. Solo en lo que sabemos que tipo de loco eres- Me dijo el enfermero con sorna mientras me metía en el cuarto con una triste ventana que daba a un campo.

Sentí como pasaban las horas, y con mis uñas había rasgado unos versos en la pared blanca:


“Se perfectamente que estas allá afuera, vida mía, ven por mí y llevame contigo, porque aquí no encuentro otra cosa más que olvido”
-Vamos a salir de aquí- Me dijo la voz que tanto me había atormentado- Solo tienes que esperar y hacer lo que te diga.
-¿Quién eres tú? ¿Cómo te llamas? ¡Muéstrate!- Preguntó inmediatamente Tom.
Yo simplemente observaba a Tom y oía a la voz, estaba perdido, e igual que con el psicólogo, todo lo veía muy ajeno a mí.
-Yo soy tú, Tom, soy todo el odio que este chico guarda, para que no lo sientas tu, soy todo el odio y rencor de años que el chico a escondido y que ahora es libre. Esa sensación de abandono que sientes cuando estas solo y tu madre no esta y que sientes desde que tienes memoria. Eso que sientes cuando vez en tu hermano a alguien a quien odias hasta el fondo de tu alma y que si tuvieras la oportunidad, no dudarías en golpear hasta el cansancio. Esa soledad que te come por dentro, porque no tienes amigos y nadie se fija en ti. Eso que sientes, incluso cuando saludas a alguien que conoces y solo porque es de clase pudiente y no como tú, no te saluda. Soy todo eso que sientes y que escondes. Mi nombre no es importante y si quieres verme, solo tienes que verme al espejo… Soy todo lo que sientes cuando te vez a ti mismo solo, condenado a ser la mascota imaginaria de este mocoso, soy lo el sentimiento que sientes ahora mismo, y que siempre has negado su existencia…
-¡Falso! Yo no puedo tener esos sentimientos que dices, yo no
-¿En serio? Entonces dime que sucedió ayer con el loquero… Ese te aseguro no fue el niño ni yo. Yo solo dije lo que pensaba, el viejo estaba jodiendo mucho, tú fuiste quien actuó.
-No… ¡Cállate!
-Sabes perfectamente que no me voy a callar y voy a seguir alimentando esa impotencia tuya que sientes por no poder hacerme nada.

El resto de la tarde y toda la noche no hice nada, Tom estaba sentado en el suelo. La voz se había dejado de oír y en mi cabeza corrían muchas ideas, pero todas ajenas a mí.
Al otro día me harían las pruebas, solo para restregarme en la cara que estoy loco.
FIN DEL CUARTO CAPÍTULO

miércoles, 24 de enero de 2007

DE LO QUE ACONTECIÓ DE UNA PLÁTICA CONMIGO MISMO

CAPITULO III
Un poema

Después de aquel incidente con lo del himno nacional y de la suspensión, pase dos meses bastante tranquilos junto con Tom. Platicaba con él y siempre estaba con él. (Porque él era yo)Pero unos días le deje de prestar tanta atención, la razón, una chica… y él lo notó:

.Varias veces me dijo que me le acercara, que le dijera lo que sentía, se veía bastante sencillo, ya me llevaba muy bien con ella, platicábamos varios recesos en la escuela… me iba a buscar al salón, yo al suyo y yo quería decirle todo lo que sentía, pero nunca pude… “A LOS DE SIGNO LIBRA LES CUESTA TRABAJO DECIR LO QUE SIENTEN POR ALGUIEN” me dijo una amiga una vez, yo no le quise creer, pero ahora me retracto.

Varias veces intenté decirle lo que sentía, varias veces intente decirle “me gustas” o “¿quieres ser mi novia?”, pero simplemente las palabras no salían.
Tom me sermoneaba sobre cómo hablarle, como decirle todo eso, cuando y donde, pero ese no era el problema… Yo ya sabía, el problema era que no podía…

-Mira, solo tienes que ir con ella a un lugar solitario, bonito y de la forma más dulce y tierna le dices que te gusta
-Eso ya lo se…
-¿Entonces por qué rayos no lo haces?
-No lo sé, solo no puedo…
-Eres raro… y lo peor es que estoy pegado a ti... Mira, solo tienes que decirle TE-A-MO o ME-GUS-TAS. Es así de sencillo…
-Lo sencillo no es lo que diga, sino que lo logre
-Vamos, tienes que sacarlo, porque si no lo haces, vas a vivir con esa pena de que no haberle dicho a quien alguna vez amaste lo que sentiste por ella. Es lo peor que se puede hacer, y aunque pase el tiempo y digas que ya no te importa, tu perfectamente sabrás que aún la amas y no podrás evitarlo… No le digas que te gusta y ya. No. Nada de eso funciona, no es como en las películas, donde las mujeres caen rendidas a los pies del protagonista, porque te estarías cerrando a una fantasía que nunca o muy difícilmente sucederá. Tú tienes que tomar la iniciativa, solo es decirle eso, es lo más difícil, de ahí, solo es esperar una respuesta, que aunque sea negativa será un alivio a tu corazón. Vamos, solo tienes que decirle…

Y hubiera deseado poder haberlo hecho.

Diario, la dulce imagen de esa hermosa niña me atormentaba, veía perfectamente como su cabello lacio caía sobre los lados de su cara y sus ojos verdes me veían de la forma más dulce posible, su sonrisa me cautivaba y no podía decirle. En mi banca rayé con un lápiz:

“Tu cabello ondula en el cielo y acarician la Luna a la par de mi
canción de Chelo
Mis labios desean tu boca, mis manos tu cuerpo tocan
Y
nos fundimos en un eterno sin fin de todo lo que sentimos”


No podía hacerlo, con el solo hecho de verla y hablar con ella se me olvidaba que le diría, solo quería oírla, estar con ella, de alguna forma, prefería no decirle, porque si le decía, y me respondía negativamente, se alejaría de mi. Cosa que no soportaría, prefería así, ser su amigo, así no habría problemas, no quería arriesgarme, así todo sería más fácil y sería feliz, aunque de una forma bastante patética. Escribí varios poemas pensando en ella, dos de ellos con su nombre por título, pero nada de eso me llenaba ni me hacía olvidarla, no podía sacármela de la cabeza.
Unos días la estuve acompañando a su casa después de la escuela, y diario, cada que iba con ella en la calle, me comía las entrañas el deseo de detenerla, abrazarla y besarla; un largo beso que le mostrara que la amo, que pudiera decir todo o más de lo que yo le quería decir, pero me reprimía, ¿Por qué? No lo sé, solo lo hacía y me hacía sufrir mucho.

-¿Quién te gusta?- Me preguntó una vez que la acompañaba a su casa. Me quedé mudo, esa era una oportunidad para decirle...
-¿Por qué quieres saberlo?-Le respondí
-Por curiosidad… ¿Es alguien de la escuela?
-Si- Mi corazón se heló con esa respuesta, no podía creer que le iba a decir, pero lo iba a hacer. Estaba decidido
-¿Quién es?
-Adivinalo…
-¿Va en la escuela?
-Si.
-¿En nuestro grado?
-Si- Fue aquí donde no pude seguir, me arrepentí de lo que estaba haciendo.
-¿En qué salón va?
-Mejor ya no te digo- Esa fue mi respuesta, ella estaba obviamente molesta, pero algo me dijo que me detuviera, que no debía saber que me gustaba.
-¡Vamos, carajo, dile!- Oí perfectamente como me lo gritó Tom. Yo me quedé callado…
-No te puedo decir, perdón- Le dije a ella, y fue cuando Tom explotó.
-Vamos, dile de una vez, yo se como te sientes, yo sé que lo quieres hacer, yo sé que lo deseas, he visto y estado contigo cuando escribes esos poemas. Dile que la amas ¡Demonios, dile!
-Pero ¿Por qué no?- Me preguntó ella
-Lo siento, francamente no puedo- Y le di una sonrisa, que no tuvo efecto- Pero si te lo voy a decir. Te lo prometo.
El resto del camino a su casa fue un mortal silencio para mí. Todo mi estomago me dolía y no podía voltear a verla.

Durante dos semanas Tom me estuvo restregando en la cabeza que esa era una oportunidad que desperdicié por completo, que tal vez otra como esa no habría. Yo lo sabía, pero no le puse mucha atención a lo que me decía. En un receso, me paré sin más y me dirigí a su salón.
El salón estaba cerrado, pero dentro estaba ella, un maestro calificando algo con varios alumnos alrededor y ella estaba en su lugar escribiendo algo en un cuaderno. Me acerqué para saludarla.
-Hola, ¿Qué haces?
-Una tarea de matemáticas
-Bien. Oye, te quería decir que ya estoy listo para decirte quien me gusta.
-¿Si?
-Si- Otra vez, empezaba a flaquear en mi decisión, pero Tom me ayudó- ¿Te lo escribo en un papel?
-OK- Arrancó un trozo de papel de un cuaderno y me lo dio, volteó para ver lo que escribiría pero le pedí que esperara, de mala gana volvió a su escritura mientras yo escribia:

“TU”

Cuando terminé, se lo entregué e inmediatamente sonó el timbre de cambio de clase y regresé a mi salón, pero saliendo de su salón vi perfectamente como abría el papel para leer lo que decía. Me sentí mal, por alguna razón, talvez porque no se lo pude decir de frente, no le pude decir más. Eso me devastó.

Desearía poder regresar en el tiempo y decirle todo lo que siento por ella, poder decirle que la amo, que estaré junto a ella y poder haberle dado un beso aunque sea.

Sé perfectamente que en este capítulo no interviene mucho Tom, pero era necesario para mí escribirlo, porque para mí es más fácil expresarme por medio de palabras, porque esto fue escrito porque lo necesitaba decir y esta fue la mejor manera en que pude hacerlo. Tal vez también lo hice porque por este medio no tienes que ver a esa persona a los ojos para decirle que te gusta y la amas.
Solo espero que el mensaje sea claro.

FIN DEL TERCER CAPÍTULO



viernes, 19 de enero de 2007

DE LO QUE ACONTECIÓ EN UNA PLÁTICA CONMIGO MISMO

CAPÍTULO II
Antipatriotismo

Me perdonarán ustedes que de un recuerdo de mi niñez me brinque a otra plática que me aconteció más o menos cuando tenía 16 años… Algunos historiadores dirán que es un revoltijo, que es malo que un escrito autobiográfico no lleve una cronología correcta y adecuada, pero, reitero lo que dije en el capítulo pasado: Júzguenla ustedes mismos. Y en este caso le agregaré: El sentido del tiempo es lo de menos. Lo importante aquí, es Tom.

Ya habían pasado los peores años de mi juventud (la secundaria). Ahora me encontraba en la preparatoria, tercer semestre…

“Qué emoción que ya merito te vas a la universidad” Me decían las señoras mayores, amigas de mi mamá o mi abuela. Simplemente me valía un bledo. Hacía bastante tiempo que no hablaba con Tom, pero me dejaba notas en la mañana. Notas que, sabía perfectamente que mi mano había escrito, pero que no eran mis ideas, no eran mis saludos y sin duda alguna, no era mi letra.

La primera vez que encontré una nota suya fue cuando me desperté un jueves a las 5:30, hacía exactamente cuatro años y medio. En mi primer día de secundaria, decía:

“Suerte, amigo…”

Al principio pensé que era una nota de mimadre, incluso le fui a agradecer, pero fui respondido con una negativa. Al principio pensé que estaba jugando, después, recordé a aquel niño de pelo lacio azabache, ese que en toda la primaria me ayudaba con las preguntas de historia en la escuela, o que platicaba conmigo cuando estaba solo… Recordé entonces a Tom. Toda mi infancia había pensado que era un niño con el que coincidía en la misma escuela, parque, incluso a veces lugares públicos, pero por mi mente jamás me había pasado la idea de que él no fuese real… “No puede ser cierto…” Me dije a mi mismo y pensé que si así era, entonces no volvería a recordarlo, talvez, la nota la escribí dormido…
Pasaron tres días de los más tranquilos en mi vida, a pesar de que la transición primaria-secundaria me había afectado, parecía ser que afectaba a alguien ajeno, a quien yo veía como tercera persona, como si fuese de un programa de televisión. Nada más.

En la noche del tercer día me fui a dormir ya olvidado casi al cien por ciento de aquella terrorífico mensaje de aliento, aunque algo en mi interior se negaba a olvidarlo… A la mañana siguiente, encontré otra nota, con la misma letra ajena a mi casa, en un trozo de papel y decía:

“No sientas miedo, amigo, solo soy yo, ¿acaso ya te olvidaste de mí?
Atte. TOM”

A pesar de que sabía quien era Tom, la duda de cómo entró a mi casa para escribirla me aterrorizaba… Pasó el tiempo y oyendo a mi padre sobre sus pacientes (era médico psiquiatra) supe que hay unas enfermedades que se ligaban mucho con lo que me pasaba, una de ellas era la de PERSONALIDADES MÚLTIPLES. Decía que no era enfermedad que pudiera dañar físicamente al paciente, a menos de que este mismo lo hiciera. Casos de personas que tenían hasta 40 personalidades distintas había registrados; con alergias distintas, tonos de voz distintos, gustos culinarios distintos, incluso, preferencias sexuales. Había incluso el caso de un hombre de EUA que era un asesino serial, su contraparte, era el autor de todos los asesinatos sangrientos que llevaba a cabo, al parecer por momentos recobraba su conciencia y dejaba notas a la policía de a donde iría, que haría al otro día y que rogaba que lo atraparan, porque no se podría controlar. Posteriormente lo atraparon, lo encerraron y hace aproximadamente dos años lo liberaron por buena conducta, en una entrevista dice que todavía platica con su alter ego, que le deja notas, ha platicado con él y siente que es muy real…

Eso fue lo que me hizo abrir los ojos, no era un niño que conocía las artes del ninjitsu del infiltramiento, era yo. YO y nadie más que yo. No quise alarmarme y menos a mi madre o padre. Investigando en la vida del hombre que fue asesino, encontré que es bastante sereno, no es violento y que su otra personalidad mataba porque era su escaparate de las presiones que él sentía. Hasta parecía un hombre sano y común.

Desde ese día, para mí Tom fue como decir que era mi hermano, me saludaba en las mañanas, lo saludaba, me dejaba notas en un papel, se las respondía. Todo como si nada y así me comuniqué con él toda la secundaria y el primer año de preparatoria, hasta ese día.

Fue un día donde nos pusieron en la formación para actos cívicos, una semana antes, los alumnos del último semestre se habían puesto muy desmadrosos y simplemente no respetaron la formación, ni cantaron correctamente el himno…
“Un total desorden y falta de respeto a nuestros lavaros patrios” había dicho uno de los maestros de educación física que nos tenían formados.

-Quiero que sepan que esto no es nada personal- dijo el maestro- Es solo para que se disciplinen y se comporten a la hora de los actos cívicos.
El Sol estaba bastante fuerte y quemaba la nuca, yo no soportaba eso, me dolían los pies, pagábamos todas las tonterías que habían hecho los del sexto semestre, simplemente me hacía sentir sumamente enojado.

Ya llevábamos cerca de 15 minutos con la mano en el pecho en señal de saludo a la bandera que no estaba.
-Deben recordar que la bandera representa a nuestros heroes…
Y una voz muy cerca de mi oído derecho soltó en un susurro:
-Yo no creo en ese pedazo de tela…
Mi cabeza se volteó para ver quien lo había dicho y un joven de mi misma edad de cabello lacio hasta las orejas color azabache, me miro y solto de la forma más natural:
-Hola ¿Cómo estas? Hace tiempo que no te veía.
Mis ojos no daban credito a lo que veía: Tom, estaba parado junto a mí.
-Ho-Hola, ¿como estas?-mi emoción era tanta que apenas podía hablar- ¿Dónde te metiste todo este tiempo?
-Mmmm… Por aquí, por allá, pero el mejor lugar en el que he estado sin duda es tu habitación…
-Jaja… ¿En serio?
Un maestro de los que nos estaban cuidando escuchó mi risa y se me acercó:
-¿Le parece divertido el reirse de nuestra bandera?
-No-noo… Este no señor…-Aunque parecía un cachorro tímido por fuera, por dentro sentía como se me revolvía el estomago y una bestia dentro de mí quería golpear al maestro
-¡Sí, no quiero saludar a la bandera! ¡Me da asco ese pedazo de tela hecho con retazos!- Soltó Tom de la nada… Era la primera vez que seguía presente cuando alguien más, ajeno al universo mío y de Tom, me hablaba.- Esa bandera y lo que representa es una mierda para mí…
-Dígame…-me dijo el maestro
-No señor, disculpe, no volveré a suceder…-dije y me tragué todo el odio que tenía en mi interior.
El maestro se alejo unos pasos de mi y en ese instante Tom me dijo:
-Es estúpido que quieran que le guardemos respeto a un pedazo de tela.
Yo no respondí, el maestro me seguía observando desde unos metros de distancia, y por mi mirada, Tom losabía.

Pasaron otros 5 minutos antes de que nos dieran la orden de firmes, y mi brazo adormecido por la posición recobró la circulación sanguínea que tanto necesitaba.

-Ahora vamos a cantar el himno. Para todos los extranjeros que no se lo sepan, les vamos a pasar unas hojitas con la letra, porque parece que en la primaria no aprendieron nada.
Tom tenia ganas de gritar, se le notaba en los ojos. Pero se aguantó

Empezamos a cantar…

“Mexicanos al grito de guerra el acero a prestad y el bridón…”

Yo estaba cantando, no quería problemas con los maestros de educación física, pero Tom con tono burlón cantaba:

“Ciñe o patria tus sienes de orina
De la paz del arcángel caido,
Pobre gobierno, que feo destino
Por el culo de dios, la cagó.”

Obviamente, como yo ya lo sabía, esto lo dijo Tom, usando mi boca. El maestro fue directamente a mí, me tomó del brazo y me llevó con el director.
Tuve una semana de suspensión, durante la cual, solo platiqué con Tom. Todo lo que hizo Tom, que talvez en parte hice yo, era “inmoral y grosero”… Pero no me importaba… Estaba feliz.

A partir de ese día, Tom se quedaba conmigo cuando las personas se me acercaban y empezó a formarse su propio criterio. En sus pláticas ya no preguntaba ni cuestionaba, ahora daba los temas de plática, me decía sus ideas y no se callaba cuando quería decir algo.
FIN DEL SEGUNDO CAPÍTULO

viernes, 12 de enero de 2007

DE LO QUE ACONTECIÓ EN UNA PLÁTICA CONMIGO MISMO

CAPITULO I
Niñez
En estos escritos cuento las anecdotas que me acontecen desde mi infancia hasta hoy día, desde que tengo uso de razón hasta este instate en que me siento en mi mesa con mi pluma en mano y papel. Esta es la prueba de mis intelectos y de una plática común y corriente conmigo mismo. Unos dirán que hablo solo, otros que estoy loco. Yo solo diré que es la realidad de mi vida, esta es una charla cuando tenía 7años. Juzguenla ustedes mismos:

Estaba en el parque sentado, recuerdo perfectamente como los niños corrian por el pasto, jugaban al futbol, las niñas sentadas en la caja de arena, jugando a los pastelitos. Y yo. Yo estaba sentado en un columpio, solo, meciendome levemente. El juego esta vacio, sin embargo un niño me saluda:
-Hola
-Hola, ¿como estas?
-Yo bien. ¿Y tu? Ultimamente no hemos hablado mucho...
-Pero ya lo estamos haciendo ahorita
-Esta bien... ¿De qué quieres hablar?
"De que quires hablar" Eso me hizo sentir una sensación de importancia que ha la fecha no he vuelto a sentir)
-De los adultos...
-¿Son raros verdad?
-Si... mi mamá me da risa. Porque siempre cuando me lleva a la escuela se va maquillando-en el carro viendose en el espejo, repitiendo siempre que se le hace tarde...
-Lo sé, y papá, no se te olvide... Cuando se rasura esos pelos que le salen en la cara... Se pone algo blanco, parece que comió mucho merengue. Jajajaja...
-Jajaja... ¿Oye, te puedo hacer una pregunta?
-Ya la hiciste
-¡No tonto! Otra aparte de esa
-Aahhh. Ya entendí. Adelante
-¿Por qué me vienes a ver solo cuando nadie me hace caso?
-Pues para que podamos platicar a gusto
-¿Por qué?
-Porque los adultos son muy cerrados de mente. No entienden lo que sucede en nuestras cabezas.
-¿Y no ellos también fueron niños? ¿Qué ya se les olvidó?
-Si, pero cuando creces se te olvida todo. Los Reyes Magos y Santa Clos ya no te traen nada y debes dejar de jugar con tus juguetes. Casi siempre se los regalan a los niños que no tienen papás ni mamás...
-¡Yo no quiero que regalen mis juguetes!(En esta parte casi rompo en un mar de lagrimas)
-Pero así es y nada lo puede cambiar...
-Pero no es justo ¿Todo lo que hago ahora lo voy a olvidar?
-Talvez, pero, yo estoy contigo y nunca te voy a olvidar...
-Gracias. Te quiero Tom...

(Tom... ese nombre... me trae gratos recuerdos)

-Yo también pero prometeme que no vas a volver a llorar
-Te lo prometo (Me enjuagué las lágrimas que querían salir de mis ojos y dí una sonrisa de oreja a oreja)
-Mejor sigamos platicando... Dime, ¿tu hermana te sigue molestando?
-Si, pero ya no tanto como antes, ahora esta tooodo el día platicando por telefono. Jeje, parece que la pegaron con pegamento
-Jaja. ¿Y qué más hace?
-Pues eso, siempre, y solo una vez la ví, cuando mis papás salieron a la casa de mi tía, mi hermana y yo nos quedamos. Luego luego de que mis papás se fueran mi hermana se puso a hablar otra vez por telefono, y al ratito llegó un muchacho que la saludó y la abrazó. Creo que estaba triste...
-¿Y tú donde estabas?
-Arriba, me iba a dormir, pero ya no lo hice cuando mis papás se fueron. Iba a ver las caricaturas.
-¿Y qué pasó?
-Fue muy raro. Después de que el tipo abrazó a mi hermana, ´le dió un beso en la boca. ¡Guacala! Después, se fueron abrazados a la sala, donde se empezaron a besar más. Parecía que se querían comer las caras. Debían tener mucho calor porque mi hermana se quitó su camisa y el muchacho su camisa.
-Aja. ¿Y qué pasó después?
-No sé. Me fuí a dormir. ¿Cómo quieres qué vea eso?¿Qué asco?¿Te imaginas darle un beso en la boca a una niña?
-Pues ha de ser bonito
-¡Guacala! Eso es asqueroso.


Un balón voló desde un campo cercano y golpeó cerca de mí. En ese tiempo supuse que Tom había corrido asustado. Unos años después supe que pasó. Por ahora solo puedo escribir esto que es lo que recuerdo, no eran muy complejas las pláticas, pero pasaba un muy buen rato con él. Esto es todo lo que puedo escribir hasta que recuerde más.
FIN DEL PRIMER CAPÍTULO.

viernes, 5 de enero de 2007

En la Noche de Reyes

En la noche de Reyes, Toda mi perspectiva del mundo cambió... Toda la fantasía que tenía se desvaneció como un sueño hermoso que llega a su fin por culpa del despertador...

Eran las 2:00 a.m. Y yo había fingido dormir para que pudiera ver a los Reyes Magos venir a dejarme los regalos...
En las sábanas, tapado hasta la cabeza para que nadie notara que estaba despierto, suavemente me destapo para que nadie me escuche y camino descalzo para que mis papás no noten que me levante a horas indevidas de la noche.
Me acerqué al arbolito que teníamos a la entrada de la casa, justo frente a la puerta... Aún no había regalos, aún no había Reyes ahí acomodandolos, aún no había animales afuera de la puerta de entrada... Me decidí por esperar escondido en el baño de servicio, cerca del árbol, para verlos llegar.

Ya eran las 3:00 a.m. y no había nada, yo ya estaba con suficiente sueño para dormirme por ratos... hasta que algo se oyó en el techo de la casa; unos pasos... ¡Eran los Reyes Magos! ¡Por fin los podría ver después de años de nunca poder verlos!...
Entra una silueta, con un bulto en la espalda. Un niño ilusionado sale del baño para saludarlo y abarazarlo... Un Melchor falso se voltéa espantado por oír a alguien que puede echarle a perder el plan trazado durante semanas... Un chuchillo que se supone los Reyes Magos no cargan, entra silenciosamente en el estomago del pequeño... Un niño que se supone no debía morir desangrado esa noche es tirado en el terreno baldío que esta junto a su casa...

A las 4:30 a.m. el hombre de la casa se levanta a tropezones y va al arbolito a acomodar los juguetes para el hijo que hace casi una hora ya no tiene, y mientras lo hace, piensa en abrazarlo en unas horas y desearle lo mejor...

domingo, 24 de diciembre de 2006

Un Sueño

Era casi media noche del 24 de diciembre, y en todo el recinto de la impresa, parecía que el continuo guiño de las cámaras de seguridad eran las únicas que señalaban algo de “vida”, pero, pisos abajo, en el sótano, un hombre de camisa azul y pantalón gris con zapatos negros, calvo, algo obeso y que parecía dormitaba se encontraba habitando el rascacielos, aunque fuera varios metros bajo tierra.
Feliz Navidad Álvaro. Se dijo a si mismo mientras un pequeño arbolito de navidad de unos treinta centímetros de altura relucía muy orgulloso sus 6 esferas del tamaño de una pelota de pin pon. Tomó un buen sorbo de su café descafeinado que tenía en su taza, se recostó sobre su silla acolchada que él mismo había pagado con su dinero (como eran de incomodas las sillas de madera que le ofrecían en la empresa) y se dedicó a pensar en su familia; Toda una hermosa familia de una esposa y una hija… Que no lo verían en hasta las 7 de la mañana del 25 de diciembre. Talvez llegue a tener la suerte de ver a su hija abriendo los regalos de Santa Claus pero, así de temprano como se acostumbraba parar para buscarlos. (entre las 4 y 5 de la mañana) Quizás no.
Álvaro siempre quiso pensar de una manera positiva sobre su trabajo.
Si, talvez no acabé la preparatoria, pero, soy feliz, tengo familia, una hermosa hija, una adorada esposa, y quien sabe, sin mí este lugar estaría siendo robado ahora mismo.
Cada día 25 de cada mes de diciembre, desde hace casi 8 años, se dice eso para no renuncíar a ese trabajo que lo tiene atado desde las 7 de la noche hasta las 7 de la mañana no le ha permitido ver a su hija crecer. Claro, trabajaba duro para poder mantener a su hija y esposa lo mejor posible, pero a veces, es casi imposible.
Un compadre suyo hace ya unos cuatro meses se fue de indocumentado al otro lado, y según se ha enterado, le va muy bien; claro, sus jefes se aprovechan un poco de su situación legal con respecto a sus horas de trabajo, al igual que sus compañeros allá en el rancho donde está, pero, gana bien… Para lo que gana normalmente un indocumentado, bastante bien.
¿Cuántas veces no se lo propuso, a sí mismo y a su esposa? Mandaría semanalmente (porque así le habían dicho que pagaban allá, a la semana) una lanita a su esposa, para que su hija pudiera entrar a una buena escuela cuando creciera, para poder pagar los alimentos sin necesidad de pedir que le fíen, para no vestir ropa de segunda mano y quizá, comprar un cochecito, para no andar ya nunca más en ese ataúd con llantas que la gente llama motocicleta.
Pero su esposa siempre le contestaba con la misma respuesta: No, Álvaro, entiende, si te vas, ¿que voy ha hacer? Me voy a quedar sola, tu hija nunca más te volverá a ver, ¿Cómo se lo vas a explicar? No la verás crecer, y aunque regreses, ese tiempo perdido nunca lo recuperarás ni con mil fotos o memorias.
“No la verás crecer”… Qué dura pueden ser unas palabras… No la vería crecer... Mejor la dejo de ver unas horas, así se que la puedo ver mañana…

Ya pasaban de las dos de la mañana… A Álvaro ya le estaba venciendo el sueño, cosa que nunca le pasaba, y sentía como su mente se despegaba de su mente, como volaba por todo el edificio, pasaba desde el sótano donde estaba hasta el piso 50, en la oficina del dueño, la caoba estaba por todas partes, en las paredes, el suelo, su escritorio, su sillón… Salió por el gran ventanal que tenía atrás el sillón del escritorio y sintió como volaba por todo el D.F. Vio como los pocos carros que pasaban por Periferico iban por una anchisima calle, que se notaba así por la falta de habitual tráfico congestionado.
Siguió volando, hasta llegar a Neza, donde en una callecita, en una casita de cemento hecha a mano por él (Un gran orgullo lo acobijo cuando la vio, igual que cuando la recién había termindo), no tenía mas de tres cuartos, solo los suficientes, la sala-comedor-cocina, y los cuartos.
Atravesó rápidamente la puerta y se siguió derecho, hasta un pequeño cuarto de 3 por 4 metros, donde en una camita pequeña, dormía su hija.
Lucero dormía placidamente en su camita, acobijada por una sabanita de rehuso que lo mostraba gracias a todos los parches que tenía encima, pero a la niña parecía no importarle. En su cara se notaba una sonrisa que mostraba su impaciencia a que sus juguetes de Santa Claus estuvieran en el árbol. Álvaro sonrió placidamente mientras la acariciaba, aunque sus manos la atravezaban.
De golpe sintió como su esencia, que había viajado desde el edificio donde estaba hasta su casa, era atraído como por una aspiradora; luchó incansablemente por no irse. ¡Un rato más!¡Un rato más! ¡Solo quiero ver a mi Lucero! ¡Por Favor!... Pero ya era tarde, cuando se dio cuenta, estaba sobre su sillón acolchonado y su reloj marcaba las 3 y media de la madrugada, su café estaba sobre el suelo y la última gota se escapaba de su taza en caída libre hacia el piso.
Olló una voz que le dijo: Álvaro, Feliz Navidad mi vida, te venimos a dar tu abrazo. Esa felicitación vino acompañada de un abrazo por parte de una niñita de no mas de 5 años.
Unas lagrimas le brotaron de los ojos mientras su hija la preguntaba por ese llanto: Es que… Siento tan bonito de verlas a ti y a tu mamá, las quiero mucho. Felicidades también. Las abrazó a ambas y juntos pasaron lo que restaba del turno de Álvaro para que saliera y pudieran disfrutar lo que restaba del día.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Otro año...

La silla negra, consumida por el fuego se planta frente a la ventana de su gran casa. Sobre ella, hay un cuerpo, ennegrecido, también consumido por el fuego, de su consumida cabeza salen unos tristes cabellos esparcidos a todo lo largo de su quemada carne, su cara tiene esa rara combinación de carne y hueso usan siempre en las películas de terror; muestra una mueca de dolor inaguantable y sus negros dientes se entreabren para dejar salir a una escarabajo.
Toda la sala huele a podrido, el cuerpo talvez lleve meses y sin nadie que lo vea y le dé santo sepulcro. Lleva ahí un buen rato.
¿Qué pasa después de que un anciano se decide suicidar a manos del calido fuego? ¿Qué pasa cuando su casa esta perdida en un bosque por petición suya, para tener algo de privacidad? Que suerte que nada más su cuerpo era lo único que se podía consumir por el fuego. Es muy bonito el hall donde esta su silla.
Hay lleva ese cuerpo triste años y años ¿Qué cosas no ha visto a través de esa ventana? ¿Cuántas parvadas no han pasado frente a él para darle un show privado?
¿Cuántas veces no han tocado ha su puerta desde hace años para buscarlo después de tanto tiempo de no verlo?
Su casa erigida en lo profundo de un bosque, al lado de un lago azul cristalino, con una cascada que diario te baña en una brisa húmeda que reanima a cualquiera, peticiones de su esposa también muerta.
¡Maldito cuervo negro de la muerte que te has llevado a su hermosa Sofía! Su vida era su belleza y su muerte… La mía…
Meses y meses han transcurrido sobre esta majestuosa casa del tipo Victoriano; meses y meses han traído consigo el polvo que hoy se postra sobre cada uno de los retratos de la casa, hermosas pinturas que sin duda valen millones. Suerte a quien las encuentre.
El interior de este cadáver ya no tiene sangre, ya no tiene carne, solo tiene gusanos, que se lo comen poco a poco desde hace varios años.
A este cuerpo el tiempo lo ha olvidado, y ya no le da aviso de cuando empieza un nuevo año, el viento que se cuela por las ventanas que se quedaron abiertas hace años hace que cada vez más, el cadáver se haga polvo que irá a combinarse con el viento. El viento que nos pega en la cara en un caluroso día de verano, el viento que nos refresca y lo respiramos con tanto gusto.
El hall de la casa es muy alto, es oscuro y en cualquier parte hay telarañas colgando, las arañas han convertido esta mansión en su casa.
El bosque perdido de los sueños de Sofía, con el paso de los años se acaba, los hermosos animales que antes rondaban por su casa han sido cazados y ahora se encuentran en la mesa de alguna casa o en la pared de algún señor bigotón flaco de unos 60 años, que orgullosamente la enseña a sus invitados con un rifle de caza en mano. ¡Oh! ¡Si Sofía viera eso ahora! ¡Terribles pesadillas se posarían en su cabeza!
La casa esta sola, la casa esta sola, aunque a su alrededor hay un sinfín de edificios y el bullicio de la cuidad ahoga los gritos de cuerpo quemado del anciano que lleva ahí casi medio siglo.
La cuidad crece y sin duda, necesita espacio. Esa vieja ciudad no es suficiente para la nueva población. Hay que crecer. Y la casa se va para abajo.
La casa cae y el polvo se eleva unos 10 metros en el aire (el mismo aire que respiramos) El cuerpo se queda enterrado entre todos los escombros de su casa, y sus pinturas ahora estan en manos de los saqueadores que entraron a ultrajar la habitación de Sofía y llevarse su arte.
El viento me cuenta los años, y el viento me funde en el tiempo, ya los gusanos no me atacan ni me comen, y el espacio es mi ataúd.
Acaba un año más para ti, pero para mí solo es otro día. No se de años nuevos ni tampoco se de años viejos. Solo sé que el tiempo me acurruca y me lleva cada vez más cerca de mi amada Sofía.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Just a Suicide

Estoy tendida en mi cama, mi cena, sobre mi pecho: una BigMac, con mucha mayonesa (algo raro que hasta a mi me sorprendió porque yo odio la mayonesa), una botella de Coca-Cola de dos litros casi vacía y cigarrillos, hay dos cajetillas vacias en el suelo de mi cuarto, una mas en la mesita de noche que esta junto a mi cabeza en este instante y una más aquí, en la cama junto a mi; cuatro en total, que fumé por mero placer en menos de dos horas, es la primera vez que siento algo raro en mi pecho por fumar tanto, pero, que importa. Disfruto mi última cena.
Mañana voy a ser todo un problema, y no me importa… Cuando entre el encargado de recepción a pedirme que salga porque se venció mi hora de check out, seguro grita. Ja. Ojalá lo pudiera ver. Lastima por mí, no me importa (y al parecer, ni me importo). Basta de charla, vamos a lo que vine.
Me empiezo por describir, soy alta, de 1.73 m., mi piel es morena, y mis ojos son color miel claros, los saqué de mi abuela según mi mamá, serán una terrible perdida. Mi facciones son finas y tersas, como de porcelana. Mis medidas son 80-60-88, me intento cuidar, o bueno, intentaba, eso ya no importa ahora…
Ya acabé mi cena, la basura, no me importa. Me dirijo al baño, recuerdo que solo estoy en ropa interior, sin sostén, en mi baño, ahí una pequeña tabla sobre el inodoro que recita: “MONICA”. Mi padre decía que mi nombre era por una vieja amiga suya y de mamá… yo sé que no es así, seguro fue la primera mujer con la que cogió, pero repito: ESO NO IMPORTA AHORA.
Les confesaré que tenía pensado morir dormida, tomar unas dos o tres cajas de píldoras para dormir, pero esta idea del desangramiento me cautivó desde el principio, la idea original era el cuchillo de cocina, pero, me pareció demasiado brutal, es mejor utilizar una fina navaja de rasurar, porque, es… fina… como yo.
Había leído en Internet muchas formas de suicidarse con una navaja: comérsela, pasarla sobre la vena como si se rasurara algo, pero estas también me parecieron muy salvajes y en el caso de comérsela, extremo. Yo quiero un corte delgado, profundo, que no deje de sangrar, donde mi sangre brote libre de mi vena y se valla a estampar en el bello tejido de las sabanas, colorear de carmesí las grecas de la cama y talvez dejar un hermoso charco rojo sobre la madera del suelo.
Podría desarmar o romper la navaja, pero, prefiero sacarla con mis dedos, sentir como entra entre mi piel y rasga eso que son las células, sentir en cada milímetro de mis yemas como entra la navaja y pasa separándolo todo. Talvez, o, de hecho me corte, pero, que importa… No siento el dolor… Las navajas del rastrillo estan libres de su armason, solo necesito una, asi que las otras las tiraré en el suelo, talvez mañana alguien pueda sentir la misma sensación que acabo de sentir…
Tengo la mano derecha llena de sangre, en los dedos y esta esparciéndose hacia la plama, me limpio, pero como no tengo ni sostén ni blusa, o algo parecido, solo queda mi piel. Paso mi mano sobre mi pecho, arriba de mi seno derecho, la sangre se siente pegajosa y un poco ya se adhirió a mi mano, pero gran parte que queda sobre mi pecho.
Introduzco la navaja lentamente encima de la vena de mi muñeca izquierda, otra vez siento esa sensación de cómo entra. Es un éxtasis que talvez nadie comprenderá, talvez solo yo. Por primera vez en la noche siento algo parecido al dolor, la navaja esta adentro, pero no lo suficientemente adentro para mí, la seguiré empujando hasta que apenas se vea, seguro con esto, mi mano quedará inservible, pero, eso ya no importa.
Siento que mi navaja ya llegó a un punto donde ya no puede entrar más, la dejo ahí, que se quede acogida entre mi piel y músculos. La sangre desde que entró la navaja salió rebosante, parecía un río de pintura, era tan bello. El lavamanos esta todo sucio de sangre. Mi sangre. Me voltéo hacia la tina, y abro la llave del agua, quiero morir limpia, no toda embarrada de sangre.
Será mejor que llame a mi madre, no quiero ser descortés y no despedirme.
- ¿Mamá?
- ¿Mónica, eres tú?
- Si mamá, soy yo
- Mi vida, que bueno que hablas, desde que te fuiste a la ciudad a buscar trabajo no has hablado para acá, dime ¿como te va?
- Mamá, no tengo tiempo para hablar mucho, lo siento, solo hablaba para decirles que los quiero mucho. A ti, a mi hermanito, a mis tías, y si vez alguna vez a mi papá (estan divorciados) dile que también lo quiero.
- Mónica, ¿Qué pasa? ¿Por qué me dices eso? Pareciera, que te vas ir otra vez
- (Pues más o menos) Mamá, por favor, ¿Se necesita que suceda algo malo para decirles solo que los quiero?
- Tienes razón mi vida, perdona, es que, desde que te fuiste…
- No te preocupes, pero, ¿Si les vas a decir lo que te acabo de decir?
- Si querida, no te preocupes
- Gracias ma, bye
- Adiós Moni, ve con Dios

Cuelgo el teléfono, una lágrima se derrama sobre mi mejilla ya va a dar a mi ensangrentado pecho, una lágrima de felicidad…
La tina ya esta lista. La cierro, me desnudo por completo, solo me quito el bikini, para quedar justo como Dios me trajo al mundo, ojalá mi cuerpo no se vea mal para mañana, al menos, para que si me encuentra un hombre, no solo se fije en mi sangre. Jejeje.
El agua esta tibia, meto primero mis piernas, y me siento lentamente, para que mi cuerpo sienta lentamente lo rico del agua, mi muñeca abierta la dejo para lo último, en cuanto entra al agua, veo como la sangre que sale de ella se fusiona con el agua, y forma figuras que parece las esencia de la sangre, danzante y en su feliz rojo se mueve a merced del agua, siempre bailando…
No tarda mucho mi sangre en ser la suficiente para que al mezclarse con el agua se empieze a tornar en un naranja un poco intenso, luego en un rojo carmesí, como el de los labiales caros que usan las modelos, para transformarse en una saturación de rojo que más parece negro… Invade mis piernas mis caderas, parte de mi cintura. La posición en la que estoy sentada es un poco incomoda, por lo que me muevo para sentarme mejor, el ajetreo del agua hace que esta llegue a otros lugares que no había tocado. Mis brazos se tornan rojos, al igual que mi estomago y la parte baja de mis senos, estoy empapada en sangre, en MI SANGRE.
Tomo una posición casi horizontal, mi cabeza sobresale del agua, al igual que mis pies, y la punta de mis senos y parte de mi pelvis, no se como logré esa posición, pero es cómoda. Mi muñeca izquierda esta suspendida en ese mar que parece hecho con mil pétalos de rosas.
A mis 23 años, he dejado mi vida, he dejado a mi familia, a mi trabajo, que era muy prometedor. He dejado atrás una vida de lujos, una vida que tambíen, por mi propio trabajo pudo haber sido de lujos.
A mis 23 años, dejo este mundo. Y mi ultimo regalo para la vida es un hermoso de retrato mío, en un baño de rojo elixir.
A mis 23 años, di mi última exhalación, sabiendo que morí por mero placer…

viernes, 8 de diciembre de 2006

Termino…

Me siento solo …
Me siento solo …
Solo quiero llorar…
Por aquel romance que quiero terminar
Inmundicias en mi vida solo ha habido, desde aquel
Momento en que te deje en el olvido
¿Qué es amar?
¿Qué es amar?
Me siento solo…
De entre mis pensamientos surgen
Mil ideas para dejarte,
Pero al toque con tu piel
Solo puedo alejarme…
¿Por qué me sucede a mi esto?
Odio amarte, pero tampoco puedo dejarte.
Ojalá me perdones por esta decisión,
Pero (Maldigo el momento en que pensé esto)
Debo decir adiós por
Que mi corazón y mi razón no podrán…
Adiós…

jueves, 7 de diciembre de 2006

NAHUATL

La lengua de los reyes, la lengua del poder…
Milenios de sabiduría y ciencias, centrados en ti
Extensos campos y tierras a tus pies
Las aves y los peces entienden tu lengua
Y los animales de la tierra hablan contigo
Lengua madre… Omnipotente…
Tu reino se ha acabado
Porque el melindroso destino lo ha ordenado
Tu pura esencia ha quedado bajo siglos de polvo,
Para ser usurpada por un mestizo.

Tu, que te creaste sola, y creciste sola
Destronada por unos cuantos extraños a esta tierra,
que de su boca, salían sonidos raros.
Algo que ellos llamaban CASTELLANO.
Te quitaron tu título de idioma,
Para ponerte el de DIALECTO.

No llores mi niña
No llores mi niña
No llores, porque no he muerto.
Sigo vivo, solo que en silencio,
Para no despertar la ira de ese ladrón,
Y que me mate por completo.

No llores mi niño,
No llores mi niño,
Porque vivo en ti,
Vivo en tus padres, y en tus abuelos,
Vivo en tu hermanita, que duerme a tu lado.
Vivo en tu casa, en la tierra, en el cerro.
En el viento que sientes en la madrugada,
Cuando bajas a la ciudad con tu padre y tu tío.

Tu eres de mi herencia, herencia mestiza, pero herencia.
Los hijos de esta tierra me han olvidado,
Los hijos de esta tierra me han humillado,
Los hijos de esta tierra me han discriminado,
Y puesto en lo más bajo de todo.

Nada de eso importa.
Nada de eso importa.
Porque vivo en ti, en tu familia,
No llores mi niño,
No llores mi niña,
Que por siempre estaré junto a ustedes.